Letras y Fútbol: Eduardo Galeano, «El Estadio»

Eduardo Galeano es uno de esos escritores imperecederos. Sus textos, obras ricas en ingenio, son cuidadas detalladamente y acompañadas de un relato pulcro. 

El fallecido escritor (2015), autor de «Las venas abiertas de América Latina» (1971) y «Las caras y las máscaras» (1984), entre otros textos insignes, nos legó una  obra de antología y obligada para el que se diga amante del balón: «El fútbol a sol y sombra» (1995). 

En este libro, el autor uruguayo resume los aspectos más relevantes del deporte rey y con una pluma exquisita, logra transportarnos distintos a lugares y emociones.

Acá, y con ánimo de hacer más llevadera la cuarentena provocada por el Covid-19 -que esperamos amaine luego en su intensidad-, te dejamos un extracto de su obra «El fútbol a sol y sombra», dedicada al «templo» del fútbol: El Estadio. 

El estadio

«¿Ha entrado usted, alguna vez, a un estadio vacío? Haga la prueba. Párese en medio de la cancha y escuche. No hay nada menos vacío que un estadio vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie. En Wembley suena todavía el griterío del Mundial del 66, que ganó Inglate- rra, pero aguzando el oído puede usted escuchar gemi- dos que vienen del 53, cuando los húngaros golearon a la selección inglesa. El Estadio Centenario, de Montevi- deo, suspira de nostalgia por las glorias del fútbol uru- guayo. Maracaná sigue llorando la derrota brasileña en el Mundial del 50. En la Bombonera de Buenos Aires, trepidan tambores de hace medio siglo. Desde las pro- fundidades del estadio Azteca, resuenan los ecos de los cánticos ceremoniales del antiguo juego mexicano de pelota. Habla en catalán el cemento del Camp Nou, en Barcelona, y en euskera conversan las gradas de San Mamés, en Bilbao. En Milán, el fantasma de Giuseppe Meazza mete goles que hacen vibrar al estadio que lleva su nombre. La final del Mundial del 74, que ganó Ale- mania, se juega día tras día y noche tras noche en el Estadio Olímpico de Munich. El estadio del rey Fahd, en Arabia Saudita, tiene palco de mármol y oro y tribunas alfombradas, pero no tiene memoria ni gran cosa que decir».

Si quedaste con gusto a poco, en este link puedes leer y descargar completamente gratis el libro completo.