La Pubalgia: Una de las lesionas más temidas en el fútbol

Es temida por todos aquellos que juegan fútbol, por el largo tiempo que puede dejarlos fuera de una cancha si no es detectada a tiempo y tratada de forma adecuada. El dolor intenso de la parte inferior del abdomen y de la cara interna de los muslos en relación a la inserción de la musculatura aductora, se genera tras movimientos explosivos, con desaceleraciones bruscas y cambios de dirección. Conoce como tratarla y prevenirla.

Por Cristián Aravena Díaz, Kinesiólogo, Entrenamiento Funcional Clínica MEDS La Dehesa

La pubalgia del futbolista es una enfermedad que afecta a todas las estructuras de la parte anterior de la cintura pélvica (zona inguinal media). La mayor tasa de producción de esta lesión es en varones y no existe todavía un consenso absoluto sobre el tratamiento de esta condición.
En la mayoría de los casos, la enfermedad evoluciona de forma crónica, con una instauración progresiva intermitente. Existen dos formas de presentación: la aguda por sobrecarga/desbalance y la traumática, que se caracteriza por afectar la sínfisis del pubis y sus anexos (parte baja de los músculos rectos del abdomen, tendinopatías de la inserción de los aductores, síndrome compresivo de algunos nervios) limitando principalmente las actividades deportivas y no afectando el diario vivir.
El tratamiento de inicio suele ser médico y dura entre 1 y 3 meses. Su primera fase comienza por el tratamiento del dolor, una segunda fase implica un programa personalizado de rehabilitación que comienza con un ciclo de estabilidad (reprogramación neuro – músculo – esquelético) y balance. La tercera fase se basa en  trabajo de puntos débiles del par fuerza-flexibilidad (refuerzo) de la cintura pélvica y de la cadera. Una cuarta fase, en tanto,  es de trabajo de las cualidades neurofisiológicas donde se efectúa un reentrenamiento físico general y luego específico del deporte, determinado un tiempo de  entre 4 a 12 semanas como promedio para regresar a la competición.

¿Qué se debe hacer en caso de una pubalgia?

Lo primero es establecer el diagnostico médico, y luego realizar un manejo de la condición basado en el movimiento bien dirigido, mientras menos movimiento realicen las condiciones de la patología se mantendrán silentes, reagudizándose cada vez que inicien la actividad deportiva, además, asociado a la falta de movimiento, obtendrán una disminución de sus capacidades físicas necesarias para el deporte y su recuperación total.

¿Cómo prevenir la pubalgia?

1.- Trabajos de activación y fortalecimiento del CORE (zona compuesta por distintos músculos de la cavidad abdominal y pélvica) necesarios para poder mantener la estabilidad de la zona inguinal central. Diversos estudios aluden la importancia de una buena condición del CORE para disminuir el riesgo de lesión de distintas patologías de las extremidades inferiores, entre ella la pubalgia.
Siempre  se debe considerar iniciar con activación cuando no se ha entrenado nunca el CORE y luego una fase fortalecimiento que estará mas asociada al rendimiento.
La imagen (pirámide) muestra los ejercicios basales para comenzar con procesos de activación muscular y su evolución a etapas más avanzadas compatibles con el aumento del rendimiento deportivo (seguir el orden de ejercicios de abajo hacia arriba).

2.-Corrección de asimetrías músculo esqueléticas: la idea es corregir las longitudes y tensiones generadas por los distintos grupos musculares involucrados en el desarrollo de la pubalgia, dentro de los cuales los más importantes son los rectos y oblicuos abdominales junto con los músculos aductores de la cadera.
En una primera etapa se debe comenzar con elongaciones pasivas (SIN MOVIMIENTO) con 3 series de 30 segundos aproximadamente y una segunda etapa elongaciones de los mismos grupos musculares pero de manera activa (CON MOVIMIENTOS) por 5 series de 20 movimientos.

Recordar luego de obtener los resultados de simetría de manera estática, se debe comenzar con elongación dinámica.

3 .-Balance neuromuscular y fortalecimiento: en esta última etapa se requiere un trabajo que tiene como objetivo realizar movimientos técnicos con aumento del desarrollo de la fuerza de los grupos musculares en cuestión, la finalidad es lograr un cierre de las ganancias entregadas por el cumplimiento de las dos primeras etapas (estabilidad de core y simetría).
Los ejercicios deben estar precedidos siempre por un calentamiento de 10 a 15 min y que debe incluir trabajos de movilidad dinámica del core, aductores (figura de ejemplo), isquiotibiales, cuadricep y glúteos.
Siempre se debe trabajar bilateralmente con cargas equivalentes y buscando la inclusión del gesto técnico deportivo (un ejercicio básico de toque de balón con borde interno más desarrollo de control del movimiento y fuerza mediante una polea). Para comenzar a realizar series entre 4 a 6 repeticiones con 12 a 18 repeticiones, a baja carga y de velocidad controlada. Una vez avanzado, se deben realizar 3 a 4 series con 6 a 8 repeticiones y a carga mediana con aumento de velocidad.

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